01.05.2026 — En Luz Primigenia 26, cada tabla audiovisual ha sido construida como un retablo digital

La pieza parte de un mito popular y profundamente arraigado —San Jorge, la Doncella y el Dragón— y lo revisita asumiendo su peso visual, su frontalidad y su fuerza simbólica. La estética se acerca deliberadamente al retablo, a la imagen devocional, a la postal litúrgica o incluso a aquella “estampita” que conserva una relación directa con la memoria popular. Esta proximidad busca llevar ese imaginario a un lenguaje contemporáneo, digital y escénico.

El proceso empieza a menudo con una anotación, un dibujo o una estructura de storyboard. A partir de ese primer gesto, cada escena se desarrolla mediante una composición por capas: arquitecturas, figuras, texturas, fragmentos de paisaje, luces, humos, rosas, cielos y veladuras se disponen en profundidad hasta construir un espacio escénico. En algunos casos, cada tabla incorpora decenas de elementos independientes, trabajados uno a uno para que la imagen final tenga unidad y respiración interna.

Las siguientes láminas muestran este recorrido: la imagen original o el primer esbozo, las fases intermedias de composición y el resultado final dentro de la película. Lo que se ve en la pantalla es el resultado de un proceso de selección, recorte, montaje, superposición, corrección, animación y ajuste, hasta que cada escena encuentra su peso.

Este proceso era especialmente importante en una instalación concebida para la nave central de la Sagrada Família. La pantalla vertical debía actuar como una arquitectura visual efímera integrada en el templo. Por eso, los espacios de fondo, las escenografías y la relación con la verticalidad de la basílica han sido parte esencial de la composición.

Cada tabla de Luz primigenia 26 es una escena construida. Una imagen que evoluciona lentamente. Un retablo digital hecho de espacio, tiempo y luz.